Adolfo Herrera: enseñar tecnología para cerrar brechas y abrir oportunidades, una política de la OIT
Desde Cartagena, este instructor del proyecto SENATIC acompaña a jóvenes en el desarrollo de competencias digitales que fortalecen su empleabilidad y les permiten imaginar un futuro con más oportunidades.
CARTAGENA, Colombia (GOYA Noticias) – Cuando Adolfo Herrera Caicedo recuerda el momento en que nació su pasión por la tecnología, no piensa en un salón de clases ni en una universidad. Piensa en el primer computador que llegó a su casa cuando tenía quince años. Era un equipo de escritorio de monitor blanco que despertó su curiosidad desde el primer instante.
“Desde ese momento me enamoré de la tecnología. Quise entender cómo funcionaba y supe que quería dedicar mi vida a ese mundo”, recuerda.
Ese descubrimiento marcó el rumbo de su vida. Nacido y criado en Cartagena, decidió estudiar Ingeniería de Sistemas y, antes de graduarse, ya trabajaba apoyando procesos de formación tecnológica. Hoy, después de más de doce años como instructor, está convencido de que enseñar va mucho más allá de transmitir conocimientos técnicos.
Su experiencia encontró un nuevo propósito con SENATIC, iniciativa desarrollada por el Ministerio TIC, el SENA y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que busca fortalecer las competencias digitales y preparar talento para responder a las transformaciones del mundo laboral.
“Lo más bonito del proyecto es llegar a estudiantes que nunca habían tenido acceso a este tipo de formación. Muchos jamás habían diseñado una página web o utilizado herramientas digitales de manera profesional”, explica.
En una ciudad donde persisten desigualdades en el acceso a la conectividad y a la educación tecnológica, Adolfo considera que enseñar programación significa abrir oportunidades que antes parecían inalcanzables.
“Cuando un estudiante descubre que puede crear una página web o desarrollar un proyecto digital, empieza a imaginar un futuro diferente. Eso cambia su manera de verse a sí mismo.”
En la Institución Educativa Mercedes Ábrego, en Cartagena, sus estudiantes comenzaron desarrollando sitios web como parte de sus proyectos productivos. Sin embargo, una experiencia fuera del aula transformó su visión sobre la tecnología.
Tras sus aprendices participar en un congreso sobre inteligencia artificial, empezaron a incorporar nuevas herramientas para crear videos, diseñar piezas gráficas y fortalecer el contenido de sus proyectos digitales.
“Fue impresionante ver cómo despertaron nuevas habilidades. Descubrieron que la inteligencia artificial no reemplaza la creatividad; al contrario, les permite desarrollarla mucho más”, afirma.
Para Adolfo, estos avances reflejan una realidad cada vez más evidente: las competencias digitales ya forman parte de las habilidades esenciales para acceder y permanecer en el mercado laboral. “Hoy cualquier profesión necesita conocimientos en tecnología. No importa si un estudiante quiere ser médico, abogado o ingeniero. Saber utilizar herramientas digitales ya no es un valor agregado; es una necesidad.”
Ese es precisamente el propósito de SENATIC. Gracias a la alianza entre el Ministerio TIC, el SENA y la OIT, el proyecto ha fortalecido las habilidades digitales de más de 691.000 personas y proyecta formar a 302.000 personas en competencias digitales y habilidades en tecnologías de la información. En la línea de Articulación con la Media Técnica, además, ya participan más de 1.100 establecimientos educativos, con más de 70.000 aprendices matriculados y más de 22.000 certificaciones técnicas otorgadas en la primera cohorte.
Sin embargo, para Adolfo el mayor impacto del programa no se mide únicamente en cifras.
CARTAGENA, Colombia (GOYA Noticias) – Cuando Adolfo Herrera Caicedo recuerda el momento en que nació su pasión por la tecnología, no piensa en un salón de clases ni en una universidad. Piensa en el primer computador que llegó a su casa cuando tenía quince años. Era un equipo de escritorio de monitor blanco que despertó su curiosidad desde el primer instante.
“Desde ese momento me enamoré de la tecnología. Quise entender cómo funcionaba y supe que quería dedicar mi vida a ese mundo”, recuerda.
Ese descubrimiento marcó el rumbo de su vida. Nacido y criado en Cartagena, decidió estudiar Ingeniería de Sistemas y, antes de graduarse, ya trabajaba apoyando procesos de formación tecnológica. Hoy, después de más de doce años como instructor, está convencido de que enseñar va mucho más allá de transmitir conocimientos técnicos.
Su experiencia encontró un nuevo propósito con SENATIC, iniciativa desarrollada por el Ministerio TIC, el SENA y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que busca fortalecer las competencias digitales y preparar talento para responder a las transformaciones del mundo laboral.
“Lo más bonito del proyecto es llegar a estudiantes que nunca habían tenido acceso a este tipo de formación. Muchos jamás habían diseñado una página web o utilizado herramientas digitales de manera profesional”, explica.
En una ciudad donde persisten desigualdades en el acceso a la conectividad y a la educación tecnológica, Adolfo considera que enseñar programación significa abrir oportunidades que antes parecían inalcanzables.
“Cuando un estudiante descubre que puede crear una página web o desarrollar un proyecto digital, empieza a imaginar un futuro diferente. Eso cambia su manera de verse a sí mismo.”
En la Institución Educativa Mercedes Ábrego, en Cartagena, sus estudiantes comenzaron desarrollando sitios web como parte de sus proyectos productivos. Sin embargo, una experiencia fuera del aula transformó su visión sobre la tecnología.
Tras sus aprendices participar en un congreso sobre inteligencia artificial, empezaron a incorporar nuevas herramientas para crear videos, diseñar piezas gráficas y fortalecer el contenido de sus proyectos digitales.
“Fue impresionante ver cómo despertaron nuevas habilidades. Descubrieron que la inteligencia artificial no reemplaza la creatividad; al contrario, les permite desarrollarla mucho más”, afirma.
Para Adolfo, estos avances reflejan una realidad cada vez más evidente: las competencias digitales ya forman parte de las habilidades esenciales para acceder y permanecer en el mercado laboral. “Hoy cualquier profesión necesita conocimientos en tecnología. No importa si un estudiante quiere ser médico, abogado o ingeniero. Saber utilizar herramientas digitales ya no es un valor agregado; es una necesidad.”
Ese es precisamente el propósito de SENATIC. Gracias a la alianza entre el Ministerio TIC, el SENA y la OIT, el proyecto ha fortalecido las habilidades digitales de más de 691.000 personas y proyecta formar a 302.000 personas en competencias digitales y habilidades en tecnologías de la información. En la línea de Articulación con la Media Técnica, además, ya participan más de 1.100 establecimientos educativos, con más de 70.000 aprendices matriculados y más de 22.000 certificaciones técnicas otorgadas en la primera cohorte.
Sin embargo, para Adolfo el mayor impacto del programa no se mide únicamente en cifras.
Cada estudiante representa una oportunidad para fortalecer su confianza y ampliar sus posibilidades de construir un proyecto de vida.
“Muchos llegan pensando que nunca trabajarán en sistemas. Pero poco a poco entienden que estas habilidades les servirán en cualquier carrera y aumentarán sus oportunidades de conseguir empleo”, señala.
Su forma de enseñar también está marcada por la experiencia de ser padre de dos hijos. Esa vivencia le ha permitido comprender mejor las inquietudes y desafíos que enfrentan los adolescentes.
“Los jóvenes necesitan ser escuchados. Muchas veces el instructor termina siendo un referente, un líder o incluso una figura de apoyo. No estamos para juzgarlos; estamos para acompañarlos.”
Por eso procura apoyar a sus estudiantes incluso cuando las dificultades van más allá de la programación. Entiende que formar personas implica escuchar, orientar y generar confianza para que puedan desarrollar todo su potencial.
Al finalizar cada curso, comparte siempre el mismo mensaje.
“El estudio es lo único que nadie puede quitarnos. Es una herramienta que nos acompaña toda la vida y que abre puertas no solo en Colombia, sino en cualquier parte del mundo.”
Con esa convicción, anima a cada joven a aprovechar las oportunidades de aprendizaje que tiene frente a sí. “No importa cuál sea su sueño. La tecnología les dará más posibilidades de alcanzarlo.”
Para Adolfo Herrera, formar en SENATIC significa mucho más que forjar futuros desarrolladores de software. Significa demostrar que, cuando la formación profesional llega a quienes históricamente han tenido menos oportunidades, el conocimiento se convierte en una herramienta capaz de reducir brechas, fortalecer la empleabilidad y transformar vidas.
“Muchos llegan pensando que nunca trabajarán en sistemas. Pero poco a poco entienden que estas habilidades les servirán en cualquier carrera y aumentarán sus oportunidades de conseguir empleo”, señala.
Su forma de enseñar también está marcada por la experiencia de ser padre de dos hijos. Esa vivencia le ha permitido comprender mejor las inquietudes y desafíos que enfrentan los adolescentes.
“Los jóvenes necesitan ser escuchados. Muchas veces el instructor termina siendo un referente, un líder o incluso una figura de apoyo. No estamos para juzgarlos; estamos para acompañarlos.”
Por eso procura apoyar a sus estudiantes incluso cuando las dificultades van más allá de la programación. Entiende que formar personas implica escuchar, orientar y generar confianza para que puedan desarrollar todo su potencial.
Al finalizar cada curso, comparte siempre el mismo mensaje.
“El estudio es lo único que nadie puede quitarnos. Es una herramienta que nos acompaña toda la vida y que abre puertas no solo en Colombia, sino en cualquier parte del mundo.”
Con esa convicción, anima a cada joven a aprovechar las oportunidades de aprendizaje que tiene frente a sí. “No importa cuál sea su sueño. La tecnología les dará más posibilidades de alcanzarlo.”
Para Adolfo Herrera, formar en SENATIC significa mucho más que forjar futuros desarrolladores de software. Significa demostrar que, cuando la formación profesional llega a quienes históricamente han tenido menos oportunidades, el conocimiento se convierte en una herramienta capaz de reducir brechas, fortalecer la empleabilidad y transformar vidas.
Adolfo Herrera, instructor del proyecto SENATIC, comparte con estudiantes de la Institución Educativa Mercedes Ábrego durante una jornada de formación en competencias digitales en Cartagena, Colombia.