La OIT a través del proyecto SENATIC se hizo presente en Cartagena y les mostró a sus invitados hasta dónde podían llegar

La primera vez que vieron un robot, una inteligencia artificial en funcionamiento y las grandes empresas tecnológicas reunidas en un mismo lugar, entendieron que aquello que aprendían en el aula no era un ejercicio escolar. Era el comienzo de un proyecto de vida.

CARTAGENA, Colombia (OIT Noticias) – A las ocho de la mañana del primero de septiembre, las puertas de ANDICOM 2026 comenzaron a recibir a miles de visitantes. Ejecutivos, emprendedores, investigadores, desarrolladores y representantes de empresas tecnológicas de más de cuarenta países recorrían los pabellones donde se presentaban las innovaciones que marcarán el futuro digital de América Latina.

Entre ellos caminaban tres personas que, aunque compartían el mismo recorrido, observaban el evento desde lugares muy distintos de la vida. Un instructor y dos estudiantes. Los tres llegaron gracias a SENATIC, la alianza entre el Ministerio TIC, el SENA y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que fortalece las competencias digitales de miles de colombianos. Durante varios días, más de 6.500 asistentes, representantes de 2.400 empresas provenientes de 40 países, convirtieron a Cartagena en el principal escenario latinoamericano para hablar de tecnología, inteligencia artificial, conectividad e innovación.

Pero para Adolfo Herrera, Sharick Quintero y Jeiner Alejandro Cantillo, y el grupo de compañeros que llegaron, el verdadero descubrimiento no estaba únicamente en los pabellones del Complejo Las Américas, estaba en ellos mismos.

El instructor que volvió a sorprenderse

Adolfo Herrera lleva años enseñando programación y competencias digitales. Ha visto pasar decenas de promociones de estudiantes. Sabe que al principio muchos llegan porque es una asignatura más y que pocos imaginan el alcance que puede tener aprender tecnología.

Por eso observaba con atención las reacciones de sus estudiantes mientras recorrían ANDICOM. No necesitaban decir mucho bastaba mirar sus rostros. Cada demostración tecnológica despertaba preguntas, cada conferencia abría nuevas conversaciones. Cada empresa mostraba un camino profesional que, hasta hacía poco, parecía lejano. Como instructor, ese era el verdadero valor de la experiencia.

Porque cuando el aprendizaje sale del salón de clases y encuentra un escenario real, la tecnología deja de ser un concepto para convertirse en una posibilidad.

Durante años, Adolfo ha acompañado a jóvenes que descubren talentos que desconocían. Algunos llegan con timidez; otros creen que la programación es demasiado difícil. Sin embargo, poco a poco comienzan a confiar en sus capacidades. Ese mismo proceso volvió a repetirse durante el evento.
Sharick descubrió que la inteligencia artificial también puede tener rostro humano

Sharick caminaba despacio al lado de sus compañeros de clase entre los estands, cada pantalla parecía mostrar un nuevo universo. Hasta entonces había aprendido programación, desarrollo de aplicaciones y herramientas digitales en la formación de SENATIC, en su institución educativa. Sin embargo, nunca había visto reunidas tantas soluciones tecnológicas en un solo lugar.

Lo que más le impresionó fue descubrir que la inteligencia artificial no es una idea lejana reservada para grandes laboratorios. Es una herramienta que puede ayudar a resolver problemas cotidianos.


“Allí entendí que la inteligencia artificial puede ayudar en nuestras comunidades, en los colegios, en los hogares y en muchos aspectos de la vida diaria”, contaría después.

Esa certeza reforzó una idea que había comenzado meses atrás cuando ingresó al proyecto SENATIC.

Al principio pensaba que desarrollar una aplicación era algo reservado para personas con muchos recursos o estudios muy avanzados. Hoy sabe que también puede hacerlo. Y, sobre todo, que puede aprender cada día un poco más.

La joven, que disfruta cantar, tocar instrumentos y compartir tiempo con su familia, descubrió que la creatividad también tiene un lugar dentro de la tecnología. No es necesario elegir entre el arte y la innovación. Ambos pueden encontrarse.

Jeiner encontró respuestas entre los robots



Para Jeiner, la experiencia comenzó con una sorpresa. Siempre había visto robots en películas, nunca frente a él. Detenerse a observar cómo funcionaban fue suficiente para entender que aquello que estudia en el colegio tiene una aplicación concreta.

“Me llamó mucho la atención entender cómo funcionan y todo lo que son capaces de hacer”, recuerda.

Hasta hacía poco, la programación había sido únicamente una opción para cumplir con un requisito de graduación. Hoy quiere dedicar su vida al desarrollo de software. Su interés ya no nace de una obligación escolar, nace de la curiosidad y de la convicción de que la tecnología abre oportunidades. Fuera del colegio ayuda a su padrastro en trabajos de mantenimiento de equipos de aire acondicionado. Allí también ha aprendido el valor de la disciplina y del trabajo bien hecho. Ahora imagina combinar ese aprendizaje práctico con el desarrollo tecnológico.

Ahora entiende que la transformación digital atraviesa todos los sectores productivos.

Mucho más que una visita



Mientras miles de asistentes recorrían los pabellones de ANDICOM 2026 buscando alianzas comerciales, nuevos mercados o las últimas tendencias tecnológicas, para estos tres visitantes el verdadero hallazgo era otro. Confirmaban que el esfuerzo realizado durante meses en las aulas tenía sentido. Que aprender programación no consiste únicamente en escribir códigos, es aprender a resolver problemas, a trabajar en equipo, a comunicar ideas, a imaginar soluciones; y sobre todo, a creer que el futuro también puede construirse desde un salón de clases.

En el área de exposición, SENATIC contó con un estand interactivo que se convirtió en un punto de encuentro para estudiantes, docentes, empresarios y visitantes interesados en conocer de primera mano los alcances del proyecto. A través de una experiencia inmersiva con realidad virtual, los asistentes hicieron un recorrido por las regiones de Colombia, donde SENATIC hace presencia; además de escuchar testimonios de aprendices que han tenido la oportunidad de participar en el proyecto. También exploraron escenarios de aprendizaje diseñados para mostrar el potencial de las tecnologías emergentes en los procesos de formación.

La actividad permitió acercar de manera práctica conceptos asociados con la transformación digital y evidenció cómo herramientas innovadoras pueden fortalecer el desarrollo de competencias para el mundo del trabajo, despertando el interés de cientos de visitantes que recorrieron el espacio durante la feria.

La participación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) también se reflejó en la agenda académica de ANDICOM 2026. Melva Díaz, funcionaria principal de alianzas y programas de la oficina de la OIT para los Países Andinos en Colombia, intervino en espacios de diálogo reflexionando sobre los desafíos y oportunidades que plantea la transformación digital para el empleo, la formación profesional y el desarrollo del talento humano. Sus presentaciones destacaron la importancia de fortalecer las competencias digitales como una herramienta para promover el trabajo decente, impulsar la inclusión y preparar a las personas para responder a las nuevas demandas del mercado laboral, reafirmando el compromiso de la OIT con la construcción de una transición digital centrada en las personas.

Cuando una oportunidad cambia una historia



Historias como las de Adolfo, Sharick y Jeiner reflejan el propósito de SENATIC, iniciativa desarrollada por el Ministerio TIC, el SENA y la OIT para fortalecer las competencias digitales y preparar talento para responder a las transformaciones del mundo del trabajo.

A través de esta alianza, más de 691.000 personas han fortalecido sus habilidades digitales, mientras que el programa proyecta formar 302.000 personas en competencias digitales y habilidades en tecnologías de la información. En la línea de Articulación con la Media Técnica participan más de 1.100 instituciones educativas, con más de 70.000 estudiantes matriculados y más de 22.000 certificaciones técnicas otorgadas en la primera cohorte. Cuando terminó la jornada, los pabellones comenzaron a vaciarse. Las pantallas se apagaron las demostraciones concluyeron, pero algo permaneció encendido.

Sharick regresó a su casa convencida de que quiere seguir explorando la inteligencia artificial. Jeiner volvió decidido a estudiar programación de software. Y Adolfo regresó con la certeza de que la mejor manera de enseñar tecnología sigue siendo la misma: lograr que un estudiante deje de preguntarse si puede hacerlo y empiece a preguntarse qué será capaz de crear. Porque, a veces, el viaje más importante no consiste en recorrer una feria al interior de un centro de convenciones. Consiste en descubrir que el futuro ya empezó y que, por primera vez, uno también hace parte de él.
Un grupo de aprendices e instructores posa para una fotografía durante

Aprendices de Cartagena vinculados al proyecto SENATIC participaron en ANDICOM 2026, donde compartieron experiencias sobre formación en competencias digitales y conocieron las principales tendencias tecnológicas junto a representantes de la OIT y del ecosistema de innovación.

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