“Un paso muy largo” que cambió su destino: el testimonio de un joven inmigrante en su ruta de formación con la OIT
“La tecnología nos facilita la vida”, afirma Jean Carlos Mencias Perozo, un joven venezolano de 17 años, quien con el respaldo del proyecto SENATIC, ha encontrado en el mundo digital una puerta abierta al conocimiento, la dignidad y un futuro con propósito.
BOGOTÁ (OIT Noticias) Jean Carlos Mencias Perozo no necesita grandes discursos para inspirar; su vida es el testimonio vivo de que, incluso en las circunstancias más adversas, se puede seguir caminando. Delgado, de baja estatura, con el rostro angulado, la tez morena y el cabello rizado, Jean Carlos nació en Maracaibo, Venezuela. Allí vivió una infancia sin grandes carencias, gracias al trabajo estable de su padre como herrero. Pero todo cambió cuando llegó a Colombia.
Lo que empezó como unas vacaciones terminó siendo un giro dramático del destino. Su madre fue despedida de su empleo apenas él llegó de Venezuela al municipio de Ciénaga Magdalena, con el propósito de visitarla y ambos se vieron de pronto sin un techo ni alimento. Dormían en las playas, a la intemperie, con la incertidumbre como única compañía. “Pasamos hambre. Fueron días muy duros. Yo lo llamo ‘un paso muy largo’, porque fue mucho lo que tuvimos que recorrer para estar bien”, relata con cierta nostalgia, pero con orgullo de estar donde hoy está.
Ese paso largo encontró una luz cuando una tía los acogió en su casa, pese a resistencias familiares. Desde ahí, comenzó el lento proceso de reconstrucción. Su madre encontró un nuevo empleo y Jean Carlos siendo un pequeño adolescente pudo retomar sus estudios en la IED Alfredo Correa de Andréis en Ciénaga, donde hoy cursa el grado 11.
Sin embargo, lo que marcó un antes y un después en su historia fue el proyecto SENATIC, alianza entre El Ministerio TIC, el SENA y la OIT, que busca acercar a los jóvenes al mundo de la tecnología y las oportunidades digitales. Allí, Jean Carlos se forma como técnico en programación de software, una herramienta que está transformando su vida.
“La tecnología me ha abierto muchas puertas. Ahora puedo estudiar, hacer trabajos por correo electrónico y soñar con un futuro mejor”, dice con una sonrisa serena. Más que una herramienta académica, para él la tecnología se ha convertido en un puente hacia el respeto propio, la justicia social y la dignidad.
“Siento que he ganado más que conocimientos: he ganado el respeto y la conciencia de lo que está bien y lo que está mal”, dice con voz trémula, pero firme en su postulado. Hubo momentos en los que ver a otros jóvenes con más recursos despertaba en él tristeza y algo de envidia, emociones que lo confrontaron consigo mismo. Hoy, sin embargo, entiende que su camino le ha dado una perspectiva única, la del esfuerzo, la resiliencia y el amor por la igualdad.
Jean Carlos sueña con un mundo justo, donde todos tengan las mismas oportunidades. “La justicia social es muy importante para mí. Significa igualdad, y la igualdad promueve el respeto entre todas las personas”, expresa con la firmeza de quien ha vivido en carne propia la discriminación, pero también la solidaridad.
Agradece a SENATIC y a Colombia por haberle tendido la mano. “La amo como si fuera mi país”, afirma. Y aunque sus raíces están en Venezuela, sabe que su futuro se está forjando con cada clase superada y con cada meta que se propone alcanzar. Jean Carlos no se rinde. Porque aprendió que, a veces, los pasos más largos son los que nos llevan más lejos. Ahora desea ponerse metas y superarlas con la misma determinación que superó la penuria y la situación de carencia. A su temprana edad comprende lo que significa tener poco y no tener nada. Jean Carlos siempre proyecta una sonrisa.
Lo que empezó como unas vacaciones terminó siendo un giro dramático del destino. Su madre fue despedida de su empleo apenas él llegó de Venezuela al municipio de Ciénaga Magdalena, con el propósito de visitarla y ambos se vieron de pronto sin un techo ni alimento. Dormían en las playas, a la intemperie, con la incertidumbre como única compañía. “Pasamos hambre. Fueron días muy duros. Yo lo llamo ‘un paso muy largo’, porque fue mucho lo que tuvimos que recorrer para estar bien”, relata con cierta nostalgia, pero con orgullo de estar donde hoy está.
Ese paso largo encontró una luz cuando una tía los acogió en su casa, pese a resistencias familiares. Desde ahí, comenzó el lento proceso de reconstrucción. Su madre encontró un nuevo empleo y Jean Carlos siendo un pequeño adolescente pudo retomar sus estudios en la IED Alfredo Correa de Andréis en Ciénaga, donde hoy cursa el grado 11.
Sin embargo, lo que marcó un antes y un después en su historia fue el proyecto SENATIC, alianza entre El Ministerio TIC, el SENA y la OIT, que busca acercar a los jóvenes al mundo de la tecnología y las oportunidades digitales. Allí, Jean Carlos se forma como técnico en programación de software, una herramienta que está transformando su vida.
“La tecnología me ha abierto muchas puertas. Ahora puedo estudiar, hacer trabajos por correo electrónico y soñar con un futuro mejor”, dice con una sonrisa serena. Más que una herramienta académica, para él la tecnología se ha convertido en un puente hacia el respeto propio, la justicia social y la dignidad.
“Siento que he ganado más que conocimientos: he ganado el respeto y la conciencia de lo que está bien y lo que está mal”, dice con voz trémula, pero firme en su postulado. Hubo momentos en los que ver a otros jóvenes con más recursos despertaba en él tristeza y algo de envidia, emociones que lo confrontaron consigo mismo. Hoy, sin embargo, entiende que su camino le ha dado una perspectiva única, la del esfuerzo, la resiliencia y el amor por la igualdad.
Jean Carlos sueña con un mundo justo, donde todos tengan las mismas oportunidades. “La justicia social es muy importante para mí. Significa igualdad, y la igualdad promueve el respeto entre todas las personas”, expresa con la firmeza de quien ha vivido en carne propia la discriminación, pero también la solidaridad.
Agradece a SENATIC y a Colombia por haberle tendido la mano. “La amo como si fuera mi país”, afirma. Y aunque sus raíces están en Venezuela, sabe que su futuro se está forjando con cada clase superada y con cada meta que se propone alcanzar. Jean Carlos no se rinde. Porque aprendió que, a veces, los pasos más largos son los que nos llevan más lejos. Ahora desea ponerse metas y superarlas con la misma determinación que superó la penuria y la situación de carencia. A su temprana edad comprende lo que significa tener poco y no tener nada. Jean Carlos siempre proyecta una sonrisa.
Jean Carlos es uno de los 33.000 aprendices que continúan en 2025 el proyecto SENATIC, alianza para todo el territorio colombiano entre el Ministerio TIC, el SENA y la OIT, para jóvenes que pertenecen a la línea media técnica articular.