Jairo Castro: llevar las habilidades digitales hasta las comunidades Wayuú para ampliar las oportunidades de los jóvenes indígenas
Desde Manaure, La Guajira, el instructor de SENATIC acompaña a estudiantes de comunidades indígenas Wayuu en el desarrollo de competencias digitales que fortalecen sus oportunidades de aprendizaje, empleo y emprendimiento.
Cuando Jairo de Jesús Castro Ospino habla de tecnología, no piensa únicamente en computadores, programación o aplicaciones. Piensa en oportunidades. Cada clase que imparte en dos instituciones etnoeducativas de Manaure representa la posibilidad de que más jóvenes descubran herramientas para construir su futuro.
Como instructor de SENATIC, trabaja con estudiantes Wayuú que, en muchos casos, tienen un acceso limitado a las tecnologías digitales. Para él, enseñarles va mucho más allá de explicar cómo funciona un programa informático: significa abrir nuevas puertas para su desarrollo personal y profesional.
Esta labor forma parte de SENATIC, una iniciativa impulsada por el Ministerio TIC, el SENA y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para fortalecer las habilidades digitales de estudiantes de la media técnica y facilitar su transición hacia el mundo del trabajo y la educación superior.
Actualmente, SENATIC reúne a más de 1.100 establecimientos educativos vinculados a la línea de Articulación con la Media Técnica, cuenta con más de 70.000 aprendices matriculados y ha alcanzado más de 22.000 certificaciones técnicas en la primera cohorte de formación articulada, contribuyendo a que miles de jóvenes desarrollen competencias alineadas con las necesidades de la economía digital.
Jairo nació en Plato, Magdalena, pero desde hace más de dos décadas vive en La Guajira, territorio que considera su hogar.
Su interés por la tecnología comenzó desde muy joven. Primero realizó cursos relacionados con redes y mantenimiento de computadores y posteriormente estudió Ingeniería de Sistemas en la Universidad de La Guajira.
“Siempre me llamó la atención la tecnología. Me gustaban la programación, los computadores y todo lo relacionado con la innovación”, apunta.
Antes de llegar a SENATIC trabajó en empresas del sector tecnológico, especialmente en áreas de soporte técnico y garantías. Sin embargo, fue la experiencia como docente la que terminó definiendo su camino profesional.
“Descubrí que enseñar tecnología era el camino que realmente quería seguir.”
Conoció SENATIC gracias a un compañero que ya hacía parte del proyecto. El propósito de fortalecer las competencias digitales de estudiantes de la media técnica despertó inmediatamente su interés y decidió postularse para integrar la primera cohorte de instructores.
Ser parte de ese grupo pionero ha significado acompañar procesos que hoy muestran resultados concretos.
Solo durante el año anterior certificó cerca de 80 estudiantes, una experiencia que, asegura, confirmó el impacto que puede tener la formación tecnológica cuando responde a las necesidades de los jóvenes.
Actualmente orienta el programa de Sistemas Teleinformáticos en dos instituciones etnoeducativas de Manaure. Allí ha encontrado un escenario muy particular: muchos estudiantes están dando sus primeros pasos en el uso de herramientas digitales.
“En muchos casos debemos comenzar desde los conceptos más básicos, pero el entusiasmo con el que aprenden demuestra el enorme potencial que tienen”, explica.
Cuando Jairo de Jesús Castro Ospino habla de tecnología, no piensa únicamente en computadores, programación o aplicaciones. Piensa en oportunidades. Cada clase que imparte en dos instituciones etnoeducativas de Manaure representa la posibilidad de que más jóvenes descubran herramientas para construir su futuro.
Como instructor de SENATIC, trabaja con estudiantes Wayuú que, en muchos casos, tienen un acceso limitado a las tecnologías digitales. Para él, enseñarles va mucho más allá de explicar cómo funciona un programa informático: significa abrir nuevas puertas para su desarrollo personal y profesional.
Esta labor forma parte de SENATIC, una iniciativa impulsada por el Ministerio TIC, el SENA y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para fortalecer las habilidades digitales de estudiantes de la media técnica y facilitar su transición hacia el mundo del trabajo y la educación superior.
Actualmente, SENATIC reúne a más de 1.100 establecimientos educativos vinculados a la línea de Articulación con la Media Técnica, cuenta con más de 70.000 aprendices matriculados y ha alcanzado más de 22.000 certificaciones técnicas en la primera cohorte de formación articulada, contribuyendo a que miles de jóvenes desarrollen competencias alineadas con las necesidades de la economía digital.
Una vocación impulsada por la tecnología
Jairo nació en Plato, Magdalena, pero desde hace más de dos décadas vive en La Guajira, territorio que considera su hogar.
Su interés por la tecnología comenzó desde muy joven. Primero realizó cursos relacionados con redes y mantenimiento de computadores y posteriormente estudió Ingeniería de Sistemas en la Universidad de La Guajira.
“Siempre me llamó la atención la tecnología. Me gustaban la programación, los computadores y todo lo relacionado con la innovación”, apunta.
Antes de llegar a SENATIC trabajó en empresas del sector tecnológico, especialmente en áreas de soporte técnico y garantías. Sin embargo, fue la experiencia como docente la que terminó definiendo su camino profesional.
“Descubrí que enseñar tecnología era el camino que realmente quería seguir.”
Enseñar donde la tecnología aún está llegando
Conoció SENATIC gracias a un compañero que ya hacía parte del proyecto. El propósito de fortalecer las competencias digitales de estudiantes de la media técnica despertó inmediatamente su interés y decidió postularse para integrar la primera cohorte de instructores.
Ser parte de ese grupo pionero ha significado acompañar procesos que hoy muestran resultados concretos.
Solo durante el año anterior certificó cerca de 80 estudiantes, una experiencia que, asegura, confirmó el impacto que puede tener la formación tecnológica cuando responde a las necesidades de los jóvenes.
Actualmente orienta el programa de Sistemas Teleinformáticos en dos instituciones etnoeducativas de Manaure. Allí ha encontrado un escenario muy particular: muchos estudiantes están dando sus primeros pasos en el uso de herramientas digitales.
“En muchos casos debemos comenzar desde los conceptos más básicos, pero el entusiasmo con el que aprenden demuestra el enorme potencial que tienen”, explica.
Aprender haciendo
Las clases de Jairo rara vez se limitan a la teoría. Prefiere acercar a sus estudiantes a situaciones reales mediante actividades prácticas como mantenimiento de equipos, instalación de cámaras de seguridad y ejercicios que muestran cómo la tecnología se aplica en la vida cotidiana.
Su objetivo es que cada aprendizaje tenga un sentido inmediato para los jóvenes. Poco a poco observa cómo descubren nuevas posibilidades.
Aprenden a utilizar aplicaciones digitales, realizar videollamadas, explorar plataformas de comercio electrónico y comprenden que estas herramientas pueden convertirse en una oportunidad para estudiar, emprender o acceder a mejores empleos.
Tecnología para ampliar horizontes
Para Jairo, el mayor valor de la formación no está únicamente en enseñar una herramienta tecnológica.
Está convencido de que desarrollar competencias digitales fortalece la confianza de los jóvenes y amplía sus opciones para el futuro, independientemente de la profesión que decidan seguir. “Más allá de enseñarles un programa informático, siento que les estamos abriendo una puerta”, afirma.
Mirando hacia atrás, reconoce que el inicio del proyecto estuvo lleno de desafíos, pero también de aprendizaje y trabajo colaborativo entre instructores. Hoy observa con satisfacción cómo cientos de estudiantes empiezan a construir nuevas perspectivas gracias a la formación recibida.
“Lo que hacemos en las aulas no solo forma competencias técnicas; también ayuda a construir un mejor futuro para nuestros estudiantes y para el país”, concluye.
Para la OIT, iniciativas como SENATIC muestran cómo el fortalecimiento de las habilidades digitales puede contribuir a que más jóvenes desarrollen capacidades para acceder a oportunidades de aprendizaje permanente, empleo y emprendimiento, promoviendo trayectorias hacia un trabajo decente en una economía cada vez más digital.
Jairo de Jesús Castro Ospino, instructor de SENATIC, orienta procesos de formación en habilidades digitales con estudiantes de instituciones etnoeducativas de Manaure, La Guajira, fortaleciendo sus oportunidades de aprendizaje y preparación para el mundo del trabajo.