Del fútbol profesional a formar el talento tecnológico del Chocó a través del proyecto SENATIC
Después de jugar en clubes profesionales, Januar Andrés Asprilla regresó a su
departamento para enseñar programación. Hoy acompaña a jóvenes que
encuentran en la tecnología una oportunidad para transformar su futuro.
QUIBDÓ, Chocó (GOYA Noticias) – Durante varios años, Januar Andrés Asprilla Valoyes creyó que su vida estaría ligada al fútbol profesional. Defendió los colores de clubes como Atlético Nacional, La Equidad, Llaneros y Liga de Quito, en Ecuador. Pero mientras recorría estadios y ciudades, otra pasión comenzaba a tomar fuerza: la tecnología. Hoy, con apenas 24 años, es instructor de SENATIC en el Chocó y dedica su trabajo a formar a jóvenes que buscan construir un futuro a través de las competencias digitales.
Nacido y criado en Quibdó, Januar descubrió que la ingeniería de sistemas podía convertirse en una forma de aportar al desarrollo de su región.
“Siempre he querido aportar al Chocó. Aquí las oportunidades son limitadas y uno entiende que, si logra prepararse, también puede abrirles camino a otros jóvenes.”
Incluso antes de graduarse como ingeniero de sistemas comenzó a trabajar como desarrollador de software para una empresa de Bogotá, participando en proyectos tecnológicos de alcance nacional. Sin embargo, decidió regresar al departamento con un propósito claro: compartir ese conocimiento con otros jóvenes y demostrar que desde el Chocó también es posible construir una carrera en tecnología.
QUIBDÓ, Chocó (GOYA Noticias) – Durante varios años, Januar Andrés Asprilla Valoyes creyó que su vida estaría ligada al fútbol profesional. Defendió los colores de clubes como Atlético Nacional, La Equidad, Llaneros y Liga de Quito, en Ecuador. Pero mientras recorría estadios y ciudades, otra pasión comenzaba a tomar fuerza: la tecnología. Hoy, con apenas 24 años, es instructor de SENATIC en el Chocó y dedica su trabajo a formar a jóvenes que buscan construir un futuro a través de las competencias digitales.
Nacido y criado en Quibdó, Januar descubrió que la ingeniería de sistemas podía convertirse en una forma de aportar al desarrollo de su región.
“Siempre he querido aportar al Chocó. Aquí las oportunidades son limitadas y uno entiende que, si logra prepararse, también puede abrirles camino a otros jóvenes.”
Incluso antes de graduarse como ingeniero de sistemas comenzó a trabajar como desarrollador de software para una empresa de Bogotá, participando en proyectos tecnológicos de alcance nacional. Sin embargo, decidió regresar al departamento con un propósito claro: compartir ese conocimiento con otros jóvenes y demostrar que desde el Chocó también es posible construir una carrera en tecnología.
Volver para enseñar
Su llegada a SENATIC ocurrió gracias a la recomendación de colegas que conocían su experiencia técnica y su compromiso con la formación.
“Me recomendaron para el proyecto y llegué por un voz a voz. Desde la primera cohorte entendí que este programa podía cambiar muchas vidas. Sacar adelante ese primer grupo en Cértegui parecía imposible, pero lo logramos.”
Actualmente acompaña cerca de un centenar de aprendices en Cértegui, Tutunendo y el barrio Las Mil Quinientos, en Quibdó. Allí orienta procesos de formación en Sistemas Teleinformáticos e Integración de Contenidos Digitales, promoviendo proyectos relacionados con programación, emprendimiento, mantenimiento de equipos, marketing digital y ciberseguridad. Pero para él, enseñar programación nunca ha sido el objetivo final.
Enseñar también es sembrar esperanza
En las aulas donde trabaja, muchos estudiantes viven en zonas rurales con acceso limitado a Internet y escasas oportunidades para acceder a formación tecnológica. Esa realidad exige adaptar constantemente las estrategias de enseñanza y mantener la motivación de los aprendices.
“Siempre les digo que pueden llegar tan lejos como se lo propongan. No importa la profesión que elijan; lo importante es hacer las cosas con excelencia y creer que sí es posible.”
Las dificultades aumentaron tras el reciente terremoto que afectó al occidente del país. Varias de las instituciones educativas donde desarrolla su labor sufrieron daños estructurales, obligando a suspender temporalmente las clases presenciales. En Cértegui colapsó una pared del salón utilizado por SENATIC; en Tutunendo el edificio escolar presentó graves fisuras y, en el colegio del barrio Las Mil Quinientos, parte de la infraestructura tuvo que ser evacuada.
Frente a esa situación, Januar mantuvo el contacto permanente con estudiantes y rectores para procurar la continuidad del proceso formativo.
“Lo primero fue comunicarme con los estudiantes y con los rectores. Sabíamos que la virtualidad iba a ser difícil, pero lo importante era que ellos no sintieran que estaban solos.”
Mucho más que aprender programación
Para Januar, la tecnología representa una herramienta para generar oportunidades económicas y fortalecer el desarrollo de las comunidades.
“No quiero que solamente aprendan programación. Quiero que aprendan a pensar, a crear empresa, a resolver problemas y a construir oportunidades.”
Por eso procura que sus estudiantes comprendan que una aplicación, un sitio web o una solución digital también pueden convertirse en emprendimientos capaces de responder a necesidades de sus propios territorios.
Cuando habla de SENATIC, suele pensar en el estudiante que él mismo fue. “Me hubiera encantado tener profesores que estuvieran trabajando en la industria tecnológica y que compartieran conmigo lo que realmente estaba pasando en el mundo. Hoy trato de ofrecerles esa oportunidad a mis estudiantes.”
Una oportunidad para transformar el futuro
La experiencia de Januar refleja el impacto que busca generar SENATIC, iniciativa desarrollada mediante la alianza entre el Ministerio TIC, el SENA y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), para fortalecer las competencias digitales de jóvenes y ciudadanos en Colombia. El programa ha fortalecido las habilidades digitales de 621.130 personas y proyecta formar a 302.000 personas en competencias digitales y habilidades en tecnologías de la información.
Al finalizar la conversación, deja un mensaje dirigido tanto a sus estudiantes como a quienes dedican su vida a la enseñanza.
“A los aprendices les digo que aprovechen esta oportunidad porque puede cambiarles el futuro. A los instructores, que nunca olviden que cada clase puede transformar una vida. Y a todos los colombianos, que no perdamos la esperanza. Nosotros, los chocoanos, hemos aprendido a levantarnos una y otra vez. Las dificultades pasan, pero cuando permanecemos unidos siempre encontramos la manera de salir adelante.”
Cada vez que viaja hacia Cértegui, Tutunendo o los barrios de Quibdó, Januar Andrés lleva consigo mucho más que un computador y un plan de clase. Lleva la convicción de que el conocimiento puede abrir oportunidades donde antes solo había incertidumbre y que enseñar tecnología también significa fortalecer la confianza, despertar talento y demostrar que el futuro puede construirse desde la región.
Estudiantes participan en una actividad de formación en un aula del proyecto SENATIC, acompañados por sus facilitadores durante una jornada de aprendizaje colaborativo.