Renacer después del desplazamiento una mujer que reconstruye su vida con apoyo de la OIT

Renacer después del desplazamiento: una mujer que reconstruye su vida con apoyo de la OIT

La vida de Carmen Viviana Mosquera es un testimonio de fuerza y determinación. Su historia, marcada por el desplazamiento forzado en la infancia a causa de la guerrilla, hace parte de la memoria viva de miles de víctimas que hoy encuentran en el programa Formándonos para la Paz una oportunidad para reconstruir sus proyectos de vida. El desplazamiento forzado obligó a su familia a abandonar su hogar, sus raíces y todo lo que conocían. Pero también sembró en Carmen una fortaleza interior que, con el tiempo, se convirtió en su mayor impulso para resistir, levantarse y seguir adelante a través de su proyecto de autoempleo. Nació en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, en 1989. Madre soltera y profundamente dedicada a su hija, Carmen ha construido un camino lleno de esfuerzo y amor. Su hija Tatiana Rivas de 16 años es su orgullo y su razón para no rendirse, la motivación constante para trabajar con disciplina y construir un futuro más digno y estable. Para sostener su hogar, ha forjado un oficio que se ha convertido en su identidad: el arte de la belleza femenina. Maquillaje, peinados, cortes, cuidado estético. No estudió en academias ni escuelas; todo lo aprendió empíricamente, con la intuición, la práctica, la observación y la creatividad como maestros. Su recorrido por ciudades como Cali, Cartago y Pereira le permitió perfeccionar su técnica y conectar con mujeres que, como ella, buscaban sentirse mejor consigo mismas. Aunque no cuenta con un local, su emprendimiento es móvil y cercano: trabaja desde su casa o a domicilio, llevando sus servicios hasta donde las mujeres lo necesitan. Con sus manos ha sostenido su vida y la de su hija, y ha demostrado que el talento, cuando se combina con disciplina y pasión, puede abrir caminos incluso en los escenarios más adversos. Su trabajo representa más que belleza: es un acto de cuidado, de confianza, de dignificación.
Hoy, Carmen se encuentra en un nuevo momento de transformación. Su participación en el programa Formándonos para la Paz, de la OIT y el Ministerio del Trabajo, le ha permitido fortalecer su autoestima, reconocer su valor y abrirse a nuevas posibilidades. Su mayor deseo ahora es culminar el técnico en asistencia administrativa y gerencial desde el Centro de Formación ANDAP en la ciudad de Pereira; una meta que le permitirá estructurar su autoempleo, organizar mejor sus servicios, ampliar oportunidades y dar un paso profesional hacia el crecimiento económico y personal. Aspira a gestionar adecuadamente sus finanzas, planear su trabajo, administrar su clientela y posicionar su negocio con mayor solidez. Su historia es una historia de lucha, de resistencia y de esperanza. A pesar de los desafíos, Carmen camina con la frente en alto, con la certeza de que cada aprendizaje la acerca a la vida que sueña. Su mensaje, como su camino, es inspirador: demostrar que incluso cuando la vida nos expone al dolor y a la pérdida, siempre existe la posibilidad de levantarse, reconstruirse y avanzar. Carmen Viviana Mosquera es un ejemplo de cómo la resiliencia y el deseo profundo de un futuro mejor pueden transformar no solo una vida, sino también la de quienes la rodean.
una mujer que reconstruye su vida con apoyo de la OIT

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